domingo, 25 de noviembre de 2007

BAJO DESGARRO 2.0

CAPÍTULO SEGUNDO
UN COMBATE DESIGUAL: ALMA vs LA MENTE TRAICIONERA


Empezó a acostumbrarse a vivir bajo los efectos de aquella droga letal.
Desde sus tiempos de adicto -no tan lejanos por otra parte-, nada le había hecho pensar en una recaída, o volver a ellas. Como todas estas cosas inescrutables que dirige la mente humana, no había otro remedio y no le parecía del todo mal.
Ceder una parte de su poder a un ente superior, para el bien de todos (incluído el mismo). No sufriría por pensar que su vida se le escapaba de las manos: esas batallas estaban ya muy perdidas y no había ya que temer. Si tenía que morir que no fuera porque él no delegó en las milagrosas pastillas...
Era la maldición de su tiempo. Jóvenes con proyección, con toda una vida por delante, bloqueados, absortos, e inutilizados para la causa máxima del ser humano: la búsqueda de la felicidad. Estaba marcado por esa maldición, una enfermedad de difícil cura, una tara, un defecto de fábrica;
-¿Quantos hay como yo?
- De momento estoy separando las características propias de los originarios, para después aíslarlas y encontrar la raiz de las ramas del genoma que difieren en cuestión. Esto me permitirá hallar a otros como tú y será más fácil diferenciarles...
-¿Para meterlos a todos en un campo de concentración?
- Sé que has estado en Alemania últimamente, pero no es para tanto...
- ¿Y qué pasa si Sylar los encuentra antes?
Deseaba ser jodidamente especial, siempre se sintió así. Nunca pudo absorber los poderes de los otros, pero se decía que ya tenía bastante con lo suyo:
- ¿Porqué no me habías dicho nada?
- No podía, de hecho me cuesta... estoy como... no sé, bloqueado, joder. No puedo pensar, ni actuar ni tomar decisiones. Me estoy dejando llevar, pero siempre pensando en mi beneficio, sin forzarme a nada.
- O sea, que te has convertido en un abuelo prematuro...
risas
- Sí, algo así.
- Todo lo que haga no tiene ningún sentido. Yo sé lo que es verdadero, y lo verdadero eres tú. Y yo quiero lo verdadero en mi vida, ¿entiendes?
Todo lo demás me da igual, menos lo que no tiene sentido.
- Sólo quiero escuchar y dejarme en paz.Necesitaba una válvula de escape y la halló justo a tiempo. Tanto cuesta, se repite, "tanto cuesta luego ríes y la suma te desajusta", qué terrible ironía.
De verdad que podía vivir en aquél estado de puertas abiertas de nuevo cuño, drogado, abismado y confundido. Que desfalleciera o no: eso lo dejaba para gente más docta, y ese era el principal problema;
vivía en un mundo, un planeta, una sociedad, tenía congéneres, había ADN y seguían unos avances de la hostia en el tema. Y a eso nunca se adaptaría.
Como tantas veces -cual animal incomprendido- callaba la boca, bajaba la cabeza y seguía a lo suyo.
Era una especie en extinción luchando contra otra del mismo calado.
El samurái contra el dinosaurio.
El alma contra la mente traicionera.

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