miércoles, 6 de agosto de 2008

LIBERTAD CONDICIONADA

(A LA MANERA DE PESSOA)

Deseos. Sueños.
Dormir... que qué ocurre cuando "no estás". A dónde vas... para Pessoa (a quién debo estas líneas esta noche) soñar es vivir, la vida misma; muy optimista (que ya es decir para este hombre y si se puede utilizar ese término) es. La perturbación que supone no controlarlos llega a superar cualquier perspectiva al respecto. Fatiga pensar que luego tendré que acostarme; "primero es un sonido que forma otro sonido, en la concavidad nocturna de las cosas. Después es un aullido vago, acompañado del oscilar rozado de los letreros de la calle" (...) "Tengo vestigios en la conciencia". No pinta bien.
Para un hombre frágil y vulgar la inconsciencia es la felicidad. Soñar en vidas corrientes, en existencias imaginadas de otros llevadas al extremo del decálogo de un trastorno de personalidad... ¿Quién soy yo que escribo estas líneas? Y lo más importante... ¿qué tiene reservado el Destino para mí? Dentro de la gran obra de teatro que regentamos, los roles asignados siguen siendo incógnitas, como paisajes que nunca contemplaré aunque alguna vez llegue a San Pedro de Alcántara.
Libertad libertad... ¿qué cruel impostor intentó engañarnos con esta palabra? ¿Qué significa? ¿Estado del Bienestar? ¿Elegir?
-Fueron los franceses...
-Pues malditos ellos.
¿Quién no quisiera que le extirparan ese malvado gajo alojado en la cima del ser?
Inteligente sería, más que pensar a cada minuto y desmenuzar las arduas vicisitudes del Hombre.
¿Puede el amor acallar esas atronadoras voces?
"¡La fatiga de ser amado, de ser amado de verdad! ¡La fatiga de ser el objeto del fardo de las emociones ajenas! Convertir a quien quisiera verse libre, siempre libre, en el mozo de cuerda de la responsabilidad de corresponder, de la decencia de no alejarse, para que no se suponga que se es príncipe en las emociones y se reniega lo máximo que un alma puede dar. ¡La fatiga [de] convertírsenos la existencia en algo absolutamente dependiente de una relación con un sentimiento ajeno! ¡La fatiga de, en todo caso, tener forzosamente que sentir, tener forzosamente, aunque sin reciprocidad, que amar también un poco!".
Demasiada responsabilidad. Y si se eligiera -si elegir fuera cosa propia o digna o libre- andarías un ligero trecho con un aviso "sin salida" al final. Vivir el momento, sí. Pero, y no saliendo nunca de la conciencia, te toparías por el camino con un grave desequilibrio.
Desde que el alma es alma que tenemos un problema, como vemos...
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"La vida puede ser sentida como una náusea en el estómago; la existencia de la propia alma, como una molestia muscular. La desolación del espíritu, cuando se la siente agudamente, produce mareas, desde lejos, en el cuerpo, y duele por delegación.
Soy consciente de mí en un día en que el dolor de ser consciente es, como dice el poeta,[*]
languidez, mareo
y angustioso afán".


[*] El estudiante de Salamanca, José de Espronceda.

Saudade de un país que ni siquiera es el mío y que nunca visitaré... llevaré mi cámara de fotos en el equipaje por si acaso.