miércoles, 30 de abril de 2008

EL MARTELL D'EN BENET, vol. 2


1.2.- TRANSCRIPCIÓN Y TRADUCCIÓN AL CASTELLANO DEL DIÁLOGO CON BENET

- {...} todos me conocen por allí, ya hace muchos años que...
- Sí, ya más de uno nos ha dicho que le conocían.
- Mira, el campo de fútbol está quí detrás... detrás de éstas... más hacia aquí y el campo de fútbol está enfrente.
...
- Entonces, qué hacemos. 5 euros, no?
- Hombre, tendría que ser un poco más esto, tú... almenos ...cojones... qué este martillo vale dinero!
Sí pero es lo que yo le decía, que, yo estoy dispuesto a dárselo, pero claro, es que el martillo no es suyo...
- Es de su empresa.
- Claro. Esto es una cosa que, según como se pongan, la empresa puede llamar y aparecer por aquí. Es una empresa de Madrid y...
- No no...
- Si le doy 5 euros yo creo que está bien, es la llamada y no habrá molestias y es el martillo por 5 euros. Si no, es posible que la semana que viene tenga aquí a la empresa de Madrid.
- Sí? Pues ya puede venir.
- Noo.
- Ya puede venir. Mira, yo también pierdo... cosas... y nadie me lo ha dado...
- Usted prefiere tener problemas con una empresa de Madrid a...
- No no no no no, problemas ni con una empresa grande ni con una pequeña... ni personalmente no os conozco a vosotros. Yo de problemas no quiero. No he tenido nunca ni quiero tampoco.
- Por eso le digo... por eso le digo, que 5 euros...
- Antes aflojo... antes aflojo y eso... porque...
- Hombre, pero usted se tiene que poner en la piel de la persona que ha perdido el objeto.
- Mira... mira. Allí éramos, éramos tre... cuatro, cuando lo encontramos... "cojones, que agujero que han hecho", y mira... aún se han dejado el martillo... y mira, cojones eso, yo lo cojo, "cojones ya se ve". Haber encontrado aquí... no no, ostia, "pues yo no lo devolvería". Todos se lo miraron, uno que sí, el otro que no... "pues yo quiero telefonear a ésta". Entonces vi por la tarde, pues eso, los papeles allí. Mire, yo telefonearé a esta señora, que si es que dice "sí, mire, ya pasaré a buscarlo"... queda allí perdido...
- Entonces, para usted, cúal es el precio justo, pues?
- Hombre, cojones, es muy poco eso... pagar justo el teléfono... hacer un café por lo menos.
- Ponga un precio, pues.
- 5 euros es un café, no? O...
- Como os parezca.
- Café...y unos quintos.
- Si me tenéis que dar tan poco... mira.
- Por 5 euros no me da el martillo?
- Hombre, es que es muy poco eso, cojones.
- Pero piénseme una cosa, un café son 2 euros y una llamada son 3 euros. Son 5 euros...
- Ah, no sé, no sé... no sé lo que vale la llamada esta, esto, esto, esto... esto de la llamada esta no sé...
- Piense en otra cosa. Tampoco estamos dando buena imagen si... para la gente de Madrid. Imagine que yo ahora no les digo nada, por 5 euros usted se quita un problema de encima y ellos tienen su martillo. No hay ningún problema. Aquí todos salen ganando. No le parece bien?
- A mi me parece que es muy poco... yo mira... los otros... si pensaba que... Sabes lo que habían hecho los otros? Lo hubiesen tenido allí...
- La cuestión es que usted no son "los otros", y usted tiene una cosa, está guardando una cosa que no es suya. A mi me parece excesivo...
- Yo lo que pienso es: qué pasaría si usted hubiese perdido algo, y le estuviesen pidiendo dinero...
- Yo he perdido cosas de los cojones y nadie me ha dicho nada... he pasado por allí alguna vez... cojones, me parece que, cojones, he perdido esto... y nadie ha dicho "ah, no sé". Sabes que quiero decir, "ah, no sé", mira, tú... yo no he tocado nada.
- Ya, pero tiene que actuar siempre...no por lo que hacen los otros, si no lo que haría usted, lo que le salga del corazón. Si usted fue el que cogió el...
- Sí sí, yo lo recogí del suelo que lo cogí yo. Y los otros... los otros tres estaban allí como ahora vosotros.
- Ya, ya... Mire, lo mejor es apelar a la buena voluntad de la gente y... no sé, a mi me parece un precio justo 5 euros. Todos nos quedamos sin problemas, yo me llevo el martillo y se lo envío a la empresa de Madrid, ellos...
- No no, yo que venga la empresa esta o... esta empresa no hará la carretera esta de los cojones por una mierda de martillo... mira, aquí lo tenéis, si por caso...
- Por un martillo?
- Mira, sabes qué quiero decir. Quiero decir, las cosas las quiero muy claras y yo no quiero ni un poco de dolor de cabeza, ni follones ni ostias tú, yo soy así tú...
- Usted...
- Las cosas las quiero... hasta ahora son más de 60 años y lo he llevado muy legal y estoy muy tranquilo y muy feliz.
- Pues por eso mismo, no le parece un poco extraño...
- Ahora, si veo que me joden...
- ... el hecho de pedir dinero por una cosa que no es suya?
- Escucha... escucha...
- ... usted que dice que ha llevado una vida recta?
- Pues sí, pues...
- ... le parece normal?
- Ahora es que tampoco quiero una cosa que no sea mía...
- Por eso mismo. Le estoy ofreciendo una salida. Una salida buena para todos.
...
- Mira, si no me quieres dar más, mira...
- Esperee, no se vaya... no se vaya. Aca... hagamos eso.
- ... ahora... allí arriba en el cielo, María Santísima donde esté, sabrá, sabrá ehem... sabrá que he cogido este martillo. Sabrá que cogí este martillo y que lo perdió esta chica y tal y cual. Lo sabrá, lo sabrá como el... que me parió a mí. Acordaros de eso. Tened.
- 5 euros. Le parece bien?
- Me parece muy... muy poco eso.
- No le pienso dar 10 euros por un martillo que no es suyo.
- Bueno pues ten, mira, coge el martillo, venga. Pero esto ni el teléfono me pagas, mira.
- Cómo que no?
- Bueno...
- Pero tiene que pensar en el favor que le hace a esta chica, que no tiene ninguna culpa que le haya dejado... siempre tiene que pensar que está haciendo un bien para otra persona.
- Bueno, mirad, dejémoslo así.
- Muy bien.
- Si tiene que pasar otra empresa por allí, que no se enteren...
- Muy agradecido eh!
- Bueno.
- Que tenga un buen día!
- Adéu siau.
- Adéu.


P. S. : Benet en negro, Ace en cursiva y yo en estándar.

martes, 29 de abril de 2008

EL MARTELL D'EN BENET, vol. 1

1. 1.- LA INCREÍBLE HISTORIA DE UN CHANTAJE "A LA CATALANA"
Todo empezó la semana pasada;
mi amiga (y ex compañera de piso en Cagliari) Inés vino por nuestra comarca (Bages) a hacer unos trabajos geo... mórficos... lógicos o geoestratégicos, no sé muy bien (algo que empieza por "geo", algo en la tierra). La idea inicial incluía vernos, pero las agendas y la comodidad lo impidieron. Un par de llamadas y unas risas cercanas bastaron. Cuando creía que se había ido, me despierto a finales de semana con un mensaje suyo en el buzón de voz, pidiéndome un favor. Mientras me pregunto si le habría pasado algo, acabo por descubrir que, simplemente, se había olvidado una herramienta de trabajo por la zona, un pico. Tras las correspondientes prospecciones (nunca mejor dicho), resulta que el objeto en cuestión obra en poder de un campesino (pagès) de Artés, de nombre Benet (como el Papa). Inés dice que, por teléfono (dejó notas por todas partes del tipo "si encuentran el martillo...", y una la recogió este hombre), le parecía que le pedía un "rescate" por recuperar su martillo (o pico). Dado que ella es de Madrid y lógicamente no podía estar segura (entiende el catalán algo, pero no lo suficiente como para enfrentarse a un payés que usa un catalán muy cerrado), se muestra bastante asombrada, incluso incrédula. Todo ello bañado con risas, mientras yo siento náuseas y puto asco por comprobar que seguimos alimentando el estereotipo del catalán avaro ratón en el resto del Estado.
Me pongo en contacto con el hombre, le llamo. Uso mi disfraz de catalán cerradísimo de pueblo para empezar a orientar al sujeto, ponerme a su nivel y cotejar la situación en un primer momento. Pese a que soy de ciudad (y un gran fingidor), pica el anzuelo, hasta que decido apretarle las clavijas para ver hasta dónde podría llegar aquél hombre. Me suelta un "ay, que se está emprenyant això", algo así como "ay, que esto se está cabreando", seguido de un silencio. Me bajo del burro (descubrí que pese a que el martillo no era suyo, no pensaba soltarlo por nada) y acordamos encontrarnos el domingo al mediodía en el pueblo. Allí todos lo conocen, así que no será difícil verle.
Así pues, debería negociar. Negociar contra casi todas las cartas, el viento en contra, ya que esta gente, en su ambiente, son casi infranqueables. Muchos semi-analfabetos todavía, y con una vida entera dedicada al campo. Es muy loable, pero se hace imposible razonar en esas condiciones. Podría sacarle los colores fácilmente, pero el se mantendría en sus trece, impertérrito. Iba a ser duro. Para el viejo yo significaba la ciudad (corrupta y mala, relajada en las costumbres y muy poco solidaria), mientras que él era la pureza del campo, la naturaleza, el lugar dónde todos se ayudan y se conrea sólo lo necesario para sobrevivir (frente a las pretensiones de lujo de los ciudadanos). Como antaño.
Imagino que los agricultores han sufrido lo suyo, siempre pendientes de variables como el tiempo o la falta de agua (en estos tiempos). Todo el día fuera de casa para recibir poco fruto y menos dinero...
Fui con mi colega Ace (aka Teddy KGB) en su coche al pueblo en cuestión, Artés, el mediodía del domingo pasado. Queríamos ir y venir rápido, ya que a las 14h comenzaba la carrera de Alonso en Montmeló y no íbamos a perdernos la salida ni de coña (porque, en lo que respecta a mí, el resto de la carrera me la paso durmiendo siempre). Pretendíamos filmar la vicenda, para constatar una realidad evidente, aunque sin ánimo de criticarla y más bien como divertimento inocuo. Como supuse (tras perdernos media hora por la calles de un pueblo que no está ni a 15km de Manresa), al encontrarnos, vi claro que el hombre quería sacar tajada del asunto. Imposible hacerle ver lo ridículo que resultaba (sobretodo por un objeto que tiene un valor relativo, casi escaso y más bien sentimental), lo que, a mi juicio, nos legitimaba para plasmarlo todo en imágenes y que restase para siempre. Descubrió la cámara nada más llegar ("no em fagis una foto eh, que sóc molt lleig"), pero con un "hace tiempo que no veníamos por los pueblos y aprovechamos para grabar" (como si viniésemos de algún organismo oficial o fuéramos cineastas o qué sé yo, aderezado con un poco de cháchara barata) dejó de pensar en ello y pasó a concentrarse (más bien obcecarse) en el palo que pretendía pegarnos, siempre desde la convicción o certeza de que era lo que tenía que hacer, de que no hacía nada malo ya que del cielo le cayó ese objeto. "Alguien" lo puso en su camino y tenía que aprovecharse de ello, como evidencia el discurso final de Benet en el vídeo (ya sacando el martillo de la furgo).
Puede que hubiese estado 3 o 4 veces en este pueblo y siempre de chaval, al venir a jugar a fútbol contra el equipo local. Lo que sigue es, en ese momento, el vídeo de la negociación con Benet por el pico de Inés. Viéndolo una y otra vez, estoy seguro (a parte de reírme cada vez más) de que podría haberlo conseguido sin darle ni un centavo, que era lo lógico. Ya casi al final se ve como "persigo" al viejo casi dando por perdida la negociación, cuando en realidad él ya ha claudicado y me iba a entregar el martillo por nada. O eso es lo que parece.
También si te fijas saco algo del bolsillo. Son 2 billetes, uno de 10 y otro de 5 euros que llevaba preparados; casi en décimas de segundo decido, dado lo hablado, ofrecerle el de 5. A regañadientes lo acaba aceptando, pese a que conseguí tocarle la fibra y, repito, fijo que me lo devolvía por nada. Me costó ver la situación, pero no era para menos. Mis pesquisas iniciales acabaron pesando lo suyo (enfrentamiento verbal ante un payés cerrado, con posibilidad de brote violento propio del que no da para más).
Al final lo vi como un regalo (lo de los 5 euros), un premio a un pobre hombre viejo machacado por la vida. Para que pudiese tomarse unos cafeses y algún purito si se terciaba. En realidad le estaba comprando, además Inés quería su martillo y nos lo pasamos muy bien.
La transcripción y traducción al castellano del diálogo con Benet y el vídeo lo encontrarás en la segunda parte de este post, vol. 2 (no veas lo difícil del casi dialecto d'en Benet).
Gracias a Ace por filmar, la voz subliminal (gran detalle el de los quintos) y el reflejo en el coche.
Vayas donde vayas, es una evidencia que el mundo está lleno de tontos, pero no es menos evidente el hecho de que nadie quiera serlo, aún a riesgo de quedar en evidencia, valga la rebundancia...

sábado, 26 de abril de 2008

DEXTER Y EL LETARGO DE LA VERDAD

A SABIENDAS DEL AUTÉNTICO YO

Mientras escucho una y otra vez el crédito final (BSO de Daniel Licht), una nueva serie abre ante mí partes dormidas de mi ser. En una semana en que caí a los mareados brazos de Morfeo, mi terapia contra el mal uso de mis facultades ha sido Dexter, el descubrimiento del momento.
Ambientada en una Miami callejera y muy latina, el protagonista es un joven forense (demasiada mezcla Matt Damon & Mark Wahlberg con un poquito de Stephen Dorff i algo de Obi-Wan Kenobi) que trabaja para la policía, asesino en serie en sus ratos libres. Eso sí, sólo aniquila a la escoria que esquiva al sistema, a los malos que se libran de la cárcel.
Orientado por su padre adoptivo, un policía recto que descubre ya de niño sus ansias de matar, Dexter se toma la justicia por su mano (tema que sin duda agradará a muchos, de ahí la simpatía que origina el personaje de Michael C. Hall, y eso que es un bicho raro de la ostia) sin ningún tipo de rubor moral o ético, con gran meticulosidad y ayudándose por sus conocimientos médicos (un experto en sangre, con unos magníficos títulos de crédito iniciales).
¿Qué es auténtico y qué es fingido? La vida real es dura para Dexter, pues tiene que fingir todo el tiempo. Lo que para la mayoría de la gente es normal, a él le resulta un insoportable esfuerzo. Incapaz de sentir nada, en la serie se suceden frases y momentos memorables por doquier;
de niño, en una escena familiar playera, y ante la negativa al hecho de tener que sonreír en las fotos, su padre adoptivo Harry lo coge por banda:
- ¿Qué te pasa?
- Odio la playa, es asquerosa, quiero irme a casa.
- Pues te aguantas, de eso nada, somos una familia y esto es lo que hacen las familias.
entra música reveladora tras un breve silencio
- ¿Por qué he de fingir estar contento?
- Porqué eso hace feliz a tu madre... y porque es un modo de integrarse. (Como si no bastase lo primero). ¿Recuerdas que hablamos de eso?
- Sí...
- Es lo que hacen todos. Si te hacen fotos, tú sonríes, da igual si estás contento o no, debes hacerlo. Para integrarte. ¿De acuerdo?
Junto a la soledad asumida y la incomunicación de base (de base interior, quiero decir), son los pilares de la particular forma de ser de este tipo. Otro ejemplo, en el entierro de un policía asesinado, ya de mayor -en off-: "Es duro fingir todo el tiempo. Poner cara de que te importe la muerte de alguien. Usar gafas de sol en estas situaciones es de gran ayuda, nadie ve lo que miras ni la expresión de tus ojos, que siempre te pueden delatar".
Uno último y para no cansar, bastante expresivo también; ante el abrazo de un niño traumatizado, también en off (recurso muy utilizado que explicita pefectamente a qué se enfrenta el espectador): "si tuviera corazón se me rompería en este instante...".
En resumen, una nueva maravilla como reflejo. Algo a lo que agarrarse, que te haga sentir un poco mejor. Si se hace una serie sobre un tío así, me refiero a una serie en plan a lo grande, estadounidense, es que tampoco estamos tan mal.
Es un buen barómetro, sirve para saber a qué atenerse... y qué piensa la gente de a pie y el sistema en general. Reacciones que descubran partes que quizá no te gusten demasiado, si es que te asusta conocerte a tí mismo un poquito de vez en cuando. Aunque en el caso de los estadounidenses no sé si es muy elocuente, ya que están mega-acostumbrados a tirarse piedras sobre su tejado y salir tranquilamente por la puerta principal...
Esto...
qué miedo...
Me faltan 4 capítulos para acabar la primera temporada, y a medida que avanzo más me gusta. Ahora ha salido a la luz un oponente de su nivel, otro asesino en serie ultra-metódico, y de lleno, puesto que amenaza nuevas relaciones intrincadas con emociones de altos vuelos.
La inmunidad, la locura y la inteligencia. Y la sangre, desde luego...
en terapia, ante el malo de Ghost que será su próxima víctima
se levanta del sofá y camina por la sala
- Soy un asesino en serie, respira aliviado.
- Nunca te había visto bromear así, sí que está funcionando la terapia, ¿ves?
- No bromeo, soy un asesino en serie... La terapia me ha ayudado para recordarme lo que soy, lo que no puedo controlar.
En fin, os dejo también un anuncio de la FOX, por si alguien se quiere relamer.

miércoles, 23 de abril de 2008

MIEI RICORDI SU SANT JORDI

Hoy no era un día cualquiera. En esta parte del globo, las calles se han llenado de pétalos que ansiaban ser huéspedes de fosas nasales, al menos un instante. El rojo se ha impuesto por todas partes, junto al sol, que cubre este día cada año de alegría y confirma la llegada de la primavera.
Prácticamente hay en cada esquina tenderetes con libros y/o rosas. Puede que el olor a imprenta y flores bañe melancólicamente mentes de lo más dispares; dicen que ella le regala a él un libro, y él a ella una rosa. Recuerdo haber regalado alguna, pero más bien pocas. En la originalidad, la sorpresa agrada también. Puedes no regalar un libro hoy, si es que tiene que engrosar una estantería polvorienta. O puedes regalarle a ella 300 rosas en un arranque alucinativo amoroso o de locura. Te levantas con ideas cursis en la cabeza que te acompañan toda la jornada, eso sí, llenando el cupo de las que estás dispuesto a profesar al año. Es diferente a San Valentín, por si alguien lo está pensando. Ésta es una fiesta global que encuentra sentido en dos, si se tercia, mientras que aquella es una celebración íntima que se esfuma rápidamente.
Da gusto pasear por estas calles repletas de gente. Sí, es lo que he dicho. Da gusto. Recuerdo haberme sentido más protegido que nunca tal día como hoy, y eso que no suelo recordar días concretos. Recuerdo haberme deslizado entre ríos de gente con una sonrisa dibujada en el rostro. Recuerdo tres rosas en un improvisado florero en la cocina de mi casa; tres hermanos e hijos para una madre. Recuerdo no haber estado aquí hace un año y hacer mi particular ofrenda al patrón y al jodido dragón, allá en ruta por las costas sardas.
Hoy también amenazaba Cristiano Ronaldo, pero eso ya era al final del final, donde nunca se llega a nada y con el cansancio acumulado, sin que empañe este día que siempre recordaré con el mayor de los cariños,
porque hoy no era un día cualquiera.

Sonría, por favor... ¡que el sol ya llegó!