jueves, 26 de marzo de 2026

SATRAPÍAS IMPÍAS


 «Hemos construido toda nuestra existencia adulta lógica sobre pozos insondables» 

(María Luisa Bombal en "La Península de las casas vacías", de David Uclés)


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Y, añade él, ahora quisiera gritar.

Pero su eco no llegaría a ninguna parte. Rimane bloqueado en la sala de l'esperit del temps, desnortado y hecho trizas.

Cuántas veces ha escrito sobre los momentos de la vida verdaderamente importantes. Los que cuentan. Obsesionado con definirlos, con distinguirlos para ponerlos en valor, se ha perdido entre los recovecos de una existencia enfangada y, por lo visto, dependiente. 

Se ve obligado a salir de las catacumbas, aunque desde estas líneas, mientras me habla, sienta la necesidad imperiosa de no hacerlo. Querer encontrar su nuevo rol pronto, ya que no está preparado para sostener una búsqueda a medio-largo plazo, le iría bien a mi salud mental tras dieciséis años de dulce letargo, me suelta en plena confesión.

Pero lo que creía hace cuatro días está ya caduco, así que who knows, quién cojones lo sabe. Si hablamos siempre en acertijos y con medias verdades por medio a caer y a afrontar la verdad.

Cuando las emociones se desbordan es difícil saber cuándo actuar como toca y qué palabras no medir. Qué es lo correcto, y cómo dejar de alimentar a los que echan mierda sobre el concepto de la zona de confort; ¿por qué iba a estar mal en ese conformismo ensoñado, plácido, aunque fracasado al fin y a la postre? 

A su edad, efervescente, no se le permite blasfemar ni tirar bombas de humo, ni mucho menos decidir por todos: su papel como padre, docente y persona con principios estaría en entredicho y, huelga decir, le desacreditaría como guía y maestro yogui.


"La vida...", decía Di Caprio. "Cuando no es una cosa, es otra".👆👆👆👆


Sea como fuere, no está en condiciones para hacer ningún viaje, pero mi satrapía corre peligro si continúa inmóvil y haciendo gala de esos privilegios de otrora. 

Le cuesta un mundo concentrarse, como si ocultara algo, y los demás le miran como si tuviera una enfermedad deseada o un defecto antinatural; simplemente, si le ven o piensan en su persona, optan por no hablarle, por no escribirle. "Sátrapa", susurran entre bambalinas mientras se deleitan en el parque con sus smartmierdas

Es la vía fácil. Y no les culpo. Como diría el detective Somerset de Se7en, todo el que pasa un tiempo con él acaba considerándole... insoportable. Es lo que tienen las relaciones humanas, que las fases de negación y rencor desmesurado no van con ellas (¡se aplican los mismos criterios a la vejez!), y yo ya no soy el mismo, me dijo sin ningún rubor.

Comunque, de todas formas, el dolor no es una ilusión y él no vive en una pantalla; la incertidumbre, cuando se abre camino y devora el mundo que creías lógico, sensato, se encarga de mover por ti, independientemente de tus deseos, y te sorprende con una matinal lacrimal en tu butaca color mostaza. Pero tiene una responsabilidad muy grande como para mollare, como para abandonar. No va a desistir ni a hurgar en su monacal misión, incluso si se espera que actúe con la gracia y responsabilidad del que conoce el compromiso y su fideicomiso.

El resto dictará sentencia mucho antes y él sólo tendrá que recoger los pedazos sin que nadie salga herido. 

Pero in piedi. Siempre de pie. Que queda mucho por hacer y todo un pueblo depende de él.

"Todo pasó muy rápido, apenas le dio tiempo a reaccionar. Para cuando volvió en sí, él ya se había largado con la pasta y los enseres y útiles de la cocina. No le dejó ni una maldita nota y estaba todo desierto y a merced de los elementos, como en un páramo del antiguo Oeste. Tuvo que soportarlo toda la primavera, y pasó el invierno entero sin combustible ni comida. "Y las eras venideras", pensó para sus adentros. Sin poder decidir ni elegir, caquéctica perdida, le dejó aquella jodienda para toda la eternidad sin ni siquiera pestañear".

 

La confianza del topo vive en esta nuestra hora más sombría, todavía lejos del mar.

Y añade: ¡ahora quisiera gritar!

Aunque su eco y el mío juntos no lleguen a ninguna parte.

DÉSPOTA ESPÚTIDO

P. S. : Esta satrapía cierra sus puertas hasta nueva orden. Me despido de internet, de las redes sociales y de todo lo que implica una vida publicada y a merced. 

Debería decirme a vivir, y ustedes también. 


Addio, Frankie!