jueves, 17 de julio de 2008

SEGUNDO ACTO: SOBRE LA FORJA DE VULCANO

Bagnarse en una playa negra bajo la atenta mirada de un volcan husmeante resulta muy curioso. Es una bonita sensacion, nada que ver con Mordor para nuestros hobbits.
Pese a los mas de 30 grados, el sol calienta diferente aqui. De camping, sin mucho que hacer y con las lecturas olvidadas, tan solo nos miramos las caras, bebemos buen vino siciliano y de vez en cuando saludamos a algun vecino con escuetos -tanto como ellos- "buon giorno".
Como imbuidos por el espiritu local, los extranjeros -parece que mayoria en este camping- se prestan poco a establecer relaciones.
Seria como un oasis de paz -pese al turisteo igualmente masificado y poco juvenil que amenaza con no abandonarnos en todo el viaje. Tranquilidad; el lugar donde el mitico dios Vulcano perdio la alpargata, digo, donde tenia su forja, lejos de todo.
Las islas eolie, comunque, no parecen el paraiso hippie que pensabamos, pero tampoco le va a la zaga; junto a algun que otro precio abusivo, la sensacion de que esta parada prevista de 3 dias es la clave de esta viaje.
Y qué mejor lugar para descansar que la morada del mismisimo Vulcano...

PRIMER ACTO: DES VAGABONDS A CEFALU'

Si no llevase un sombrero de paja, esta barba a lo Giovanni Brusca y no hiciera este jodido calor, estaria muerto. Muerto de un miedo que asoma pero que no envejece. Un miedo que llena de vida un acto tan cotidiano como el dormir. Primeras necesidades absortas en pensamientos que resultan banales: me pensara ella, perderé aquello, que si magnana saldra todo bien...
El dinero, la economia del esfuerzo, por todos lados, jodiendo, volviendo a asustar.
Por lo demas, Cefalu' es bonita pero masificada también. La dictadura del turisteo aprieta, poco que descubrir queda ya, como decia Javier Marias.
Se agradece el poco spagnolo oido y el regreso del miedo adrenalitico,
justo a tiempo.

lunes, 7 de julio de 2008

CASI MEDIANOCHE EN PALERMO

Era casi medianoche en el verano sofocante de Palermo, en la isla en la que todo el mundo parece tener algo que esconder.
Después de las espeluznantes confesiones del mafioso Giovanni Brusca y antes de encauzar el sogno, salgo a fumarme un cigarrillo al balcon de la habitacion del B&B. Da a un patio interior o espacio trasero entre dos bloques de pisos. En una ciudad ya de por si sucia, es en esos espacios donde se concentra mas basura. Aderezado por el incombustible ruido de los aparatos de aire acondicionado, mas los ruidos igualmente constantes de sus residentes, observo distraido a mi alrededor
hasta toparme con ella.
Justo enfrente, en el edificio de delante, aparece una figura femenina. Repite el mismo ejercicio que yo, sacando humo y evitando que entre en la casa.
Iluminada por detras como una vision fantasmal, apoyada en el alféizar de su ventana, apenas entreveo un ligero vestido diria que de color rosa -muy adecuado a los colores della squadra locale-, y una coleta como tocado.
No mira hacia ningun lado, mientras yo solo la miro a ella ormai. La seguridad de la oscuridad permite el juego del despiste, pero la cosa esta clara: dos figuras fumando, dos figuras observandose en el anonimato de la noche.
Nada que pensar, nada que hacer. No damos tiempo al acumule de ceniza -unica tarea- y de vez en cuando nos retocamos el peinado.
Tira el cigarrillo abajo, para aumentar la montagna de mierda, y con un leve gesto se retira. Cierra la ventana y corre una cortina que antagno* fue blanca. Yo aun sigo fumando, sentado, buscando picadas de mosquito por entre mis piernas, atento.
Desconfianza, curiosidad o cortejo de autoestima. Acto receloso, no se habia ido, retira la cortina con el brazo, separada fisicamente, ladeada. Me busca. Yo sigo aqui.
Apuro mis ultimas caladas y ella vuelve de nuevo, para acto seguido desaparecer entre las luces veladas por la cortina. Sin sombras ni figuras humanas por dibujar, entro en la habitacion, apago el cigarrillo en el bagno* y lo tiro a la basura.
El ruido de los aparatos de aire ha cesado, y yo ya estoy pensando en salir otra vez a fumarme otro pitillo...

*Escrito sin casi acentos por obra y arte de los teclados italianos (la gn por la ñ, igual).

domingo, 6 de julio de 2008

PALERMO I

Desde el Mercato della Vuccirìa con la mezcla de olores por bandera, empieza mi retiro palermitano.
Olor a gente, a ser humano; callejuelas abarrotadas y sensacion de turismo del norte de Italia.
La casa Marconi acoge mi individualidad estos dias, a 20 minutos de Quatro Canti, el centro neuralgico de esta ruidosa ciudad. Disfruto de la esencia hong-kongiana de nuestra especie a manos llenas y sin reparos de ningun tipo.
Me despierto pronto, y suelo salir sobre las 10 de la mattina, sin rumbo fijo (sera porque no tengo un mapa aun), a explorar. Sin una sola oficina turistica a la vista, y sudando para encontrar un banco para sacar dinero, este mercado que decia se lleva la palma, en una mezcla tipo Chinatown de lo mas curiosa. Coches alla por donde vayas -el peligro de atropello es continuado-, mas un desastre organizativo sin parangon y edificios ruinosos, con ribetes mafiosos por todas partes.
Gente "ociosa", sin nada que hacer, esperando. Sentados en sillas, en las aceras, en los balcones de sus casas. Mirando una y otra y otra vez... y qué miran?
A nosotros, los que no somos de aqui. Porque aqui se conocen todos, y chillan en ese siciliano que les hace estar orgullosos de su pelicula (El Padrino) y esa cultura que deriva de todo ese mundillo.
Por si acaso no pregunto, mientras los vendedores de los puestos, en la calle, proclaman la belleza de mis origenes barceloneses -no la de Messina, la catalana mas bien-; yo acabo exhausto y con los pies negros, llenos de mierda, de la mierda de esta caotica y un tanto insegura -por ese poco hacer sospechoso de sus gentes- ciudad, partiendo siempre de esta recargada atmosfera que lo copa absolutamente todo.