domingo, 30 de septiembre de 2007

LA POSIBILIDAD DE UN ISLOTE


...Y DESCANSÓ AL SEXTO DÍA.
No es una mala opción.
La vida que se te concedido puede llegar a presentar multitud de variantes. No es muy frecuente, pero hay casos en los que vale realmente la pena pararse un momento.
Un momento es como un islote perdido en la inmensidad de un océano.
Dopo di che, presentar batalla y seguir hacia delante no es para nada contradictorio. Se convierte en algo reconfortante. Amable, necesario, intrínseco a la persona. Visceral si llegas a saborearlo en todo su esplendor, algo altamente deseable. Sin atascos ni premuras.
Tener y tomar conciencia de eso, ver a la gente hacer muecas y observar al niño sonreir.
Reconocerlo primero para olvidarlo inmediatamente después.
Es una posibilidad, y hoy ya es lunes.

lunes, 24 de septiembre de 2007

DOBLE IMPACTO MORTAL*


Pensaba en todos aquellos indómitos "10". Maradona, Scifo, Mostovoi y los italianos Roberto Baggio, Alex y Totti, últimos exponentes de una especie en extinción. Jugadores que sin libertad en el campo se ahogaban y que bajo la rigidez de un sistema veían difuminada su clase y genialidad. Hablo de antiguos mediapuntas reconvertidos a delanteros por perros. Del mismo modo que ellos, Enzo no era un ser capaz de ceñirse a una disciplina que lo organizara y le sacara de las tentaciones terrenales y del espíritu. Estaba más que demostrado y otear la trentena ya no era un simple aviso, piuttosto una jodida realidad irrefutable, como una gran verdad.
Este fin de semana aprendió y confirmó varias cosas que le venían rondando. Una de ellas -quizá la más importante- era que no soportaba comprobar cómo los días no le pertenecían. Otra era que no podía controlar los dictados de su cuerpo, cosa que le ruborizaba y cohibía por igual pese al disfrute.
Que hay que cultivar las amistades ("son los actos los que cuentan"), a riesgo de llegar tarde y de tener horribles sensaciones de deudas apremiantes a la manera que elija.
Que los sueños son propósitos a tener muy en cuenta y que hay que estar atento a todo aquello que te rodea. Que si mantiene pensamientos el tiempo suficiente descubre el funcionamiento de toda esta mierda y se sienta tranquilo a observar nuevas piedras.
Que sin el mar cerca no funciona bien. Que va a hacer todo lo posible para no quedarse solo y que no deben tenérselo en cuenta, ya que va a ser doloroso y está desprovisto de reservas y reparos. Que reírse es la mejor de las terapias pese a Houellebecq, y que de Madre -gran obviedad tan poco valorada- sólo hay una.
Que una ciudad es un mundo cuando no se sabe amar a uno de sus habitantes, y que está dispuesto a escuchar a todo el mundo que tenga algo que decirle.
Imparare e confermare para seguir.
Como para no dormir en luna llena...

*NOTA DEL AUTOR: Ese título que encabeza el escrito rezuma varias dualidades de mi vida y esa falta de pudor tan admirable que tienen los que titulan las pelis en este país (y en Estados Unidos claro), las traducciones libres esas tan divertidas y con tanta fuerza. Te dicen tantas cosas... desde que será una peli chicha y más mala que el dolor ("prepárense para 2 horas sin moverse de la butaca"), hasta que te compres palomitas, chucherías y todo el percal ceremonial característico de los multicines (sobretodo). Como diría mi amigo Gnöit, hasta las Apetinas entran ya en las salas... Por mi parte yo sólo suelo entrar con un par de cervezas para mentalizarme, aunque antes era mucho peor. Pero eso no es todo. Hablando de pudor (quizás no sea la palabra justa), también recuerdo esta semana al presidente de Irán diciendo que no hay homosexuales en su país. No suelo hablar de estas cosas que pasan, pero la cara que puso el tipo me pareció fantástica. Qué bueno... cuando lo suelta la gente estalla a carcajadas. Él, completamente consciente de lo que acababa de decir, tiene la despachatez inmediatamante después, con cara expectante, de soltar una tímida sonrisa consapevole, como "ah, que no os lo creéis? No digo una mentira, eh!". Menudo sinvergüenza...
Me venía a la cabeza también John Rambo, que espero ansiosamente (para cuando llegue el momento, pasar a otra cosa ante la decepción del conseguir lo que se desea), aunque como diría Enzo, los mitos hayan muerto ya. ¿Qué haríamos sin esperar? ¿De qué viviríamos? Siempre hay que esperar algo, y el que no espere que siga sentado frente a la pantalla. Dar y esperar. Así que aprovecho para pedir (o casi mendigar), a toda la gente que se pasea por este blog -algunos conocidos y otros anónimos- que me dejen comentarios, por favor. Necesito leer cosas que me envíe cualquiera, lo que sea. Pónganse abajo al lado del sobrecito, donde pone COMMENTI, y aprieten el botón izquierdo de su ratón!! Estoy desesperado por saber que me leen!!! Necesito saber que hay alguien ahí fuera. Todo el mundo tiene su vida pero amenazo con escribir de los que sé que me leen para poner sus nombres por aquí y rajarlos de arriba abajo. ¿No se piden así las cosas ya?
Gracias por leer y por la paciencia.

martes, 18 de septiembre de 2007

EL ESPEJO DE LA EXTRAÑA PAREJA

EXTRAÑO EN TIERRA EXTRAÑA.
- Ponme un pelotazo anda, que me quiero ir riendo a mi casa...
Despertarse un domingo antes de las 10 ya era de por sí extraño.
¿Jugaría una vez más a ser mitómano? Habían muerto todos ya.
Echaba de menos las series de triples que se marcaba en la pista de la RAI. Consiguó dejar el récord en 14 minutos. En realidad echaba de menos muchas cosas, tantas que se sentía constantemente extraño en tierra extraña, una variante comedida de su amigo el cineasta.
Ya no temblaba ni se emocionaba, ¿dónde demonios habían escondido esas cualidades tan básicas e imprescindibles para sobrevivir?
Enzo llegaba a un punto hasta ahora desconocido para él. Se preguntaba si serían capaces de seguirle y hasta cuando duraría esa sensación. Había perdido el apetito pero ansiaba devorar a alguien.
Era consciente de que agotó toda su credibilidad en aquella partida de cartas clandestina, pero ya no le daba ningún miedo volver a apostar. ¿Qué más le podía pasar? Había sufrido mucho para llegar a aquél espacio (as/esc)éptico inhumano -como si no fuera suficientemente ridículo- y se sentía fuerte para aceptar lo que viniera a cambio. Es cierto que no se puede ir por ahí soltando lastre sin especificar ni esperar nada a cambio, una bofeteda tras el espejo, muchas veces lo más justo. También era cierto que, aunque contra su voluntad, sabía con certeza que no pertenecía a este mundo, ya que en verdad se dedicaba a mirar por la cerradura reflejado a ver qué pasaba. Pero esta cobardía -sabida mal entendida- pretendía molestar más bien poco, y ese era su maldito error en esta historia.
Serían los últimos restos de una incapaz llamada de socorro, una especie de oda a esa especie de calles vacías tantas veces recorridas por la muchedumbre. Podría vivir en ese estado eternamente, pero, ¿cómo podía tener miedo y no temblar? ¿Era así como quería vivir?
Esa seguridad aparente -por desconocida- llena de palabras contradictorias el discurso del que se ve a sí mismo como un discípulo de la experiencia. Seguía hirviéndole la cabeza, pero no era nadie y era irremediable. La respuesta andaba cerca...
Hacía calor aún. Parecía julio. No corría ni una brizna de aire y el tiempo parecía haberse detenido. Distinguió claramente un foco de energía arrebatadora que casi vuelve a sacarle del jodido mundo. Había vuelto y enterrado una existencia llena de relojes y reproches.
¿Se habría ella dado cuenta?

martes, 28 de agosto de 2007

TAEDIUM VITAE

No alcanzaba a saber porque le costaba tanto salir de aquél estado lamentable en el que se encontraba.
Se sentía completamente bloccato, en ese dolce far niente del agosto manresano.
- ¿Cómo pasan los días tan rápido?
- A ver. Vuelves de casi un año fuera, a la casa de tu madre. Aún te queda otro mes del dinero que no te da para volver a salir. Has tenido la mala suerte de encontrarte con un clima de mierda, cosa que ha hecho que pierdas tu bronceado y te veas amarillo ya. Y además te toca volver a empezar en un lugar que siempre detestaste y del que nunca llegaste a formar parte. Es normal que te sientas un poco raro...
- Joder, será porqué no hago nada y veo los días pasar...
- Es lo de siempre tío, olvida esa mierda. Recuerda que volviste para esto. Así debía ser, ¿lo recuerdas? En cuanto empieces a currar todo irá rodado, tranquilo.
Había vuelto la inseguridad. Tenía las maletas a reventar, así que se preguntaba por dónde se le había colado la muy hija de puta. Lo achacaba a la soledad y al reingreso en un sistema completamente establecido que siempre parecía abrirle un hueco cada vez que volvía, pero que en realidad le era totalmente ajeno, como decía su amigo. Él, en ese espacio, no se sentía bien. Cerró todas las puertas y cometió el error de su vida: ahora ya no podía hacer nada, aunque nunca hizo mucho al respecto. Volvió a ganarse nuevas antipatías, el muy cabrón. Tocaba ser consecuente con los actos realizados, sin marcha atrás:
- Sin embargo no estoy muy seguro. ¿Cuando sabes si una decisión es acertada o no?
- Cuando dejas de pensar en ella como tal. No, no, cuando las personas a las que afectaba tales hechos te dejan en paz.
- Joder tío, ¿así de simple y crudo?
- Pregúntame otra cosa.
Una nube de nostalgia planeó sobre su cabeza.
"Tengo un gran agujero dentro mía en el que entra de todo menos lo que debería".
El día que volvió a la gran ciudad se mareó sin remedio. Pasó las horas angustiado por una secreta enfermedad, pensaba, "me falta hierro". Recordaba toda la gente que no paraba de recriminarle su extrema delgadez.
- Si vuelves a largarte te volverá a pasar. Baja la cabeza y ponte a leer, no seas pesado. Antes ni siquiera sabías que íbas a hacer con tu vida, ahora almenos tienes un ligera idea. Sigue ese plan, que no es malo.
Cuando consiguió y tuvo sólo pensaba en lo que dejaba atrás. Era incapaz de borrar las huellas de un pasado que no le hizo feliz pero que nunca le abandonó del todo. Era una constante en su vida. Por sus delirios de grandeza se decía a sí mismo que era la contradictoria naturaleza humana, reflejada en él con todo su esplendor. Y eso le acarreaba problemas. Sobre todo en el día a día y en el trato con la gente.
Era luna llena. Todo volvía a removerse. Deseaba una buena noticia, un punto en el que empezar, algo a lo que agarrarse con fuerza y que le permitiera arrancar. Quería dejar de darle vueltas, había visitado esos lugares tantas veces... y ya no le quedaba gasolina. Se encendió un pitillo y subió el volumen de la televisión. Había empezado la Liga y notó la conocida opresión en su pecho como un hachazo feroz. Se le había adelantado la luz roja del tiempo, una vez más. No permitió que llegara el sudor frío y se sorprendió al tocarse la frente y encontrarla seca y a una temperatura normal. Algo había cambiado, después de casi un mes. Siempre hay algo que cambia, aunque sea una minucia imperceptible a ojos de profanos. Tú lo sabes bien.
Es lo que te permite avanzar y puede adoptar formas diversas.