domingo, 18 de junio de 2006

CHANGE (ADIÓS, COMPAÑEROS, ADIÓS)


Empapados por el Mundial de Alemania y tras el espectacular debut de España (la mejor después de 6 días de competición) llega un momento de reflexión casi obligado: el sábado me voy.
Hubiera podido seguir aquí, en Manresa. Bajaría uno o dos días a Barcelona, saldría con los alacenos al nivel de los últimos tiempos y todo un verano pasaría ante mis ojos. Pero mi tren no esperaría, y yo ni siquiera me percataría. Es duro renunciar a esto, pero soy consciente de mi irreversibilidad: la soledad del rey avanza terriblemente. Ya hace tiempo que me fui, así que no debería ser una losa. Será, pues, en el mejor momento, disfrutándolo con la gente que llena de aire, sangre y amor mi vida.
Estas líneas podrían ser una especie de agradecimiento; un sentimiento carente de voluntades poéticas, una vez más, un reconocimiento. A toda la gente que me ha aguantado (y aún tendrá que seguir haciéndolo...). La selección española, la Alacena. Una bandera vacía por fuera que rebosa sensaciones. Un panorama agrio no es suficiente para tumbarme. Sé porqué me largo: voy a ganar dinero a mi isla favorita (en espera de ver la otra).
Días extraños como el sol plateado que nos cubre entre las nubes. Grandes cambios que deberían cambiar cosas, valga la redundancia. Hoy escuché El Larguero emocionado ante la perspectiva del nacimiento de una nueva España. Futbolísticamente de acuerdo, no tardaron en preguntar a los corresponsales catalanes nuestra reacción ante la ola de ilusión que vive el país. Éstos respondieron con calificativos como "indiferencia" o "fríamente". Es evidente que no estuvieron en la casa franca del Pakâo en Salelles... pero yo tampoco pude sacar la bandera por la calle, mientras con envidia miraba de reojo a Colón en Madrid, por no hablar de los miles de españoles que están en Alemania. La gente sigue empeñada en complicar la vida, en acotar y acotar y luego etiquetar. Esta sociedad está regida por el rencor y un problema de base que fue el del tío Paco (malditos 40 años).
Están cambiando muchas cosas (incluso el Gobierno parece que no va mal encaminado), pero muchas otras aún tardarán años en hacerlo, probablemente generaciones, si es que cambian. Me viene a la cabeza una frase gentileza de nuestro amigo y pasajero Maynard, dándole la bienvenida a cualquier cambio.
Esperando el juicio de la Historia -el paso del tiempo que miserablemente nos deje atrás- y viéndonos pasar, yo sólo quería sacar la bandera y saltar y gritar con mis semejantes aunque apenas fuera un instante y sin tintes político-sociales, ilusión demasiado inocente para estos tiempos; reconozco que no es creíble, materia de la que estoy hecho una y otra vez.
Creo en las personas, en la inteligencia de las personas. En este país la gente se crispa porque tiene mal enfocadas las premisas y vuelve a acotar cuando en realidad debe ampliar. Es un problema de educación. Creo que se puede cambiar, pero no sé a qué precio (mirarme a mi). Tal vez 100 años, o 10.000 días... Por si acaso, Manresa-Barcelona-Mallorca-Cagliari no me parece un mal eje en el que pueda transcurrir mi vida pasada, presente y futura.
Es probable que no haya expresado claramente lo que quería decir (y eso que esta vez no hace falta tratar de leer entre líneas), pero es culpa del puto pony blanco y las 3 y 38 del 15 de junio del 2006, el año del cambio.

["...seguían unidos, seguían vivos, eran eternos". T5]

martes, 23 de mayo de 2006

MENSAJE A LOS DÁIMONES

 Protegerme en esta mi hora más sombría. Si cierro los ojos y sigo adelante, ¿podrá alcanzarme esa oscura guadaña? A qué cosas puedo hacer frente y a cuáles no. ¿Cómo saberlo?
¿Espero que sople el viento? La Historia nos enseña a encontrarnos de cara con nuestros demonios. Nos ha demostrado que lo que te corroe seguirá ahí a no ser que pongas tierra de por medio. Pero también se puede tensar la cuerda hasta límites insospechados, aunque ese final sea cruel. El choque puede ser brutal sino aprendes a aceptarlo, y puesto que ya lo conoces, ya lo sabes, la caída no debe ser tan dura. Eso es la teoría (para vivir feliz), ¿o es un modo de vida?
Los días pasan y yo sigo aquí. Si ahora me paro a reflexionar no noto en demasía el cambio respecto al pasado (pongamos 5 años). Dirían que he ganado experiencia, en madurez. Pero Dios mediante en breve me largo a otro país. ¿Qué he logrado? Relaciones fallidas y una certeza: algo no funciona dentro de mí. No hago lo que debiera y el tiempo se va, me tortura esta sensación, me asaltan mil temores que atenazan mis sentidos y agarrotan mis músculos (mientras voy buscando alguna absurda justificación por ahí).
Reconozco, pues, la causa de la anomalía. De hecho, la anomalía en sí soy yo. Soy listo, incluso inteligente, pero también soy incapaz de sacarle provecho, con lo que todo tiempo vivido pasa a ser tiempo perdido. Cual Prometeo osado, robé el fuego sagrado de la humanidad y me condenaron duramente por ello. Mi agrio carácter o personalidad difícil (a elegir) se explican en un principio por ahí. Amargado por tropezar con un poder estéril y vacío...
Estos últimos tiempos he intentado hacer un ejercicio de humildad (con lo patético que suena eso), pero sólo lo he intentado. Es difícil salir de ese círculo contradictorio si no consigues concentrarte en nada concreto más de un minuto. Cuando lo he hecho he fracasado; me sirve para aprender más de mí, claro, pero mentiría si no dijera que moriría por consagrar mi vida a algo mucho más grande que yo mismo...
El amor. ¡Y la ciencia! Es curioso ver los sistemas por los que se rige el hombre. No puedes leer ni una página sin pensar en otra cosa y cuando pones toda la carne en el asador y te lo juegas todo a caballo ganador resulta que la banca no salta...
He estado realmente seguro de mi triunfo, como tantas otras veces. La conclusión es que hay cosas a las que no puedes llegar, almenos no por los métodos tradicionales. Ahí soplo a ver si cambia el aire, te centras en otros objetivos, reajustas tus políticas (con tacto para que no haya grandes sobresaltos) reconociendo algunas cosas y... pasando de otras. Diplomacia pura.
No me lo puedo creer. Un tipo con tanto complejo suelto y tantos pájaros en la cabeza jugando a Todopoderoso. Soy como el ojo que todo lo ve. En realidad heme más cerca del pastor Argos que pese a sus múltiples ojos no pudo evitar a la muerte.
Es un defecto de fábrica creer que te conoces. Cada persona que te roza, cada libro que ojeas o cada nota que escuches puede cambiar eso. Una imagen. Pero eso ya lo sabemos. La naturaleza humana debería regirse por esos valores, ¿no?
Aceptar esta premisa de entre tanta mierda y tan poco nada...
3.25 del 23 de mayo del 2006. La certeza de la muerte es peor que la propia muerte.

sábado, 20 de mayo de 2006

EL DÍA QUE UN PEDACITO DE TENNESSEE YACIÓ EN MI CAMA (Y NOU BARRIS SE SONROJÓ)


Bendito día. 14 de mayo, madrugada de domingo, fiebre del sábado noche sin moverme de casa. Uno de esos días en que todo te viene rodado y no te da tiempo a pensar.
Sólo planeé la primera parte que salió según lo previsto sin sobresaltos destacables, aunque reconozca cierto estupor e incluso temor hasta la llegada de Caballo Loco (incluso dormí un rato). Salí trasquilado del trabajo y tras la primera llamada olía el desastre, una vez más, mis maquinaciones no verían la luz. Tras unos minutos de lo más agobiantes llegó el cambio. No pasaba nada, parecía que todo seguía su curso, primera fase superada y de ahí a Tennessee pasando por Ciguatanejo. El proyecto mayhem no se detiene.

viernes, 12 de mayo de 2006

WINGS FOR MY HEAD

Esta lamentable imagen es sintomática de lo que me espera el sábado. Voy a ser tan descarado como el mismísimo Jim Morrison, porque sí, sin más móvil que el que parece. Voy a ser un puto killer, no pienso dejar títere sin cabeza. Tengo una víctima, totalmente predispuesta a caer en mis redes y no voy a dejarla escapar. Si falla, mis amigos estarán cerca de Compton Road sobre las 2 de la madrugada, con lo previsto. Juego en casa, así que no me preocupa nada lo más mínimo.
Asesino nato, frío como una puto frigorífico pero atento a cualquier disposición. Tendré todos los sentidos en alerta y un buen Ribera del Duero hará el resto. ¿Habéis visto American Psycho? No pienso matar a nadie, solo que las vísceras y la cabeza van a disputar un bonito duelo.
Sábado noche, cerca de París, cita con la última locura de semejante personaje. Pero ya sabes lo que dicen, que la locura nunca tuvo maestro...